• Reflexión de Año Nuevo

    Hola:
    Esta tarde pregunté a algún miembro de la familia cuál era su principal propósito para el año nuevo. Encontré esta respuesta: cambiar de año es igual que pasar del 30 de junio al 1 de julio, o del martes al miércoles.
    Sí, pero no.
    Como Administrador que soy, asimilo la vida personal exactamente con el día a día de una empresa. Y así como en las empresas hay un Departamento de Planeación, también yo me fijo metas para intentar alcanzarlas dentro de un período de tiempo. Así como en las empresas hay unos estados financieros y un balance donde se puede ver el resultado de su gestión, así mismo en mi vida me gusta hacer cortes con alguna periodicidad -generalmente el fin de año y mis cumpleaños- para evaluar qué he hecho, qué propósitos he cumplido y cuáles están aún pendientes.
    Sí, soy consciente que me falta disciplina para cumplir al 100% lo que me propongo. Pero el sólo hecho de que haga un “corte de cuentas” y verifique cómo voy, algunas veces me ha ayudado como campanazo para alertarme a mí mismo.
    La vida no debe ser sinónimo de un simple esperar a ver con qué llega cada día. Al contrario, creo que la vida trae cada día lo que yo deseo y lo que yo haya trabajado: nada es gratis.
    Y ojo, el modelo a seguir no soy yo. Intenten hacer lo que yo les digo, no lo que yo hago. Por ejemplo, este año el retomar la actividad del running lo cumplí en un 80% aproximadamente y me siento conforme con ese resultado; pero la tolerancia hacia los demás lo cumplí en un 0%. Ojo a eso, olvidé decirlo antes, los propósitos no necesariamente tienen que ser cosas materiales: comprar una casa, cambiar de carro, comprar un celular de última generación, etc etc son válidos. Pero también lo son otro tipo de propósitos: ser más ordenado, mejorar mi disciplina, ser más tolerante con mis padres, ser más productivo con mi tiempo libre, etc.
    Y como dijo el famoso Chómpiras… “tómenlo por el lado amable”. Feliz año.
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