• Mapas, geografía y relatos

    Me encanta la cartografía y soy un enamorado de los mapas, y ahora también de los GoogleMaps. Quizás sea por la carga emocional que ellos me transmiten.

    En mi época de estudiante, la clase de geografía se apoyaba en unos recursos pedagógicos propios de esos años: los mapas en papel mantequilla calcados del atlas, perfectamente coloreados, donde debían ubicarse los principales accidentes geográficos. Era tarea para hacer en casa. Recurríamos a trucos como impregnar un algodón con alcohol para dispersar de una forma más pareja el color en el papel.

    Casi nunca hice solo esta tarea.

    Una señora, proveniente del campo tolimense, que apenas logró terminar su educación básica primaria, se ofreció siempre a acompañarme en esta causa. La ubicación de cada lugar en el mapa la complementaba con una corta descripción salida de la enciclopedia. Engrandecía su explicación con aportes personales -producto de su imaginación- que me transportaban a lugares soñados, remotos.

    Recuerdo dos paisajes dibujados con sus palabras, quizás vistos alguna vez en videos, que aunque no conoció los describió perfectamente.

    El uno, la imagen del mar y la playa: creo que su experiencia personal más próxima fuera el caminar descalza por la orilla del Río Magdalena. La otra descripción casi perfecta, fue la de la nieve y el paisaje gris, como una fotografía en blanco y negro.

    Tengo la vivencia propia de los dos paisajes, y siempre recuerdo sus relatos y me admiro de haberlos conocido previamente por sus narraciones. Coincidencialmente, conocí la nieve un 29 de junio, fecha en que ella cumplía años. Caminar por un glaciar en Ushuaia sintiendo los copos caer sobre mi cabeza fue una experiencia mezcla de felicidad y de nostalgia.

    Un lluvioso día como hoy, 13 de octubre, hace justo 30 años, ella partió.

    Mis hijos no tuvieron la fortuna de disfrutar a su abuela. Pero estoy completamente seguro de que si lo hubieran hecho, también se habrían enamorado de los mapas, de la geografía y de sus relatos.

    Limbania, mamá… gracias por todo.

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  • Emprender desde niños

    Hola a todos.

    ¿Saben quién es esta niña? Es Sasha Obama, hija del presidente de los Estados Unidos. Ella tiene 15 años y, al igual que muchos niños norteamericanos, buscó un empleo temporal en un restaurante para juntar dinero en sus vacaciones. Una niña que lo tiene todo, nos da ejemplo de humildad, de igualdad, y nos pone a pensar en el emprendedor que todos llevamos dentro.

    Situación similar ocurre todos los días en nuestros países latinoamericanos. La diferencia está en que los protagonistas lo deben hacer, en la mayoría de los casos, por necesidad.

    ¿A qué va mi cuento?

    Muchísimos de nosotros, los que pertenecemos a la clase media, en nuestra adolescencia también tuvimos experiencias de este tipo. Ellas nos llevaron a darle el verdadero valor al dinero.

    Aprendimos, por ejemplo, cuántas jornadas de trabajo costaban los zapatos que nuestros padres nos compraban para ir a estudiar, y el por qué era indispensable que ese par durara al menos lo que dura el año escolar.

    También aprendimos a perderle el miedo al mundo de los negocios. Asimilamos lo que es ganar y lo que es perder, y descubrimos que perder dinero para ganar experiencia no es del todo malo. Pero lo más importante, fue que corroboramos que todos llevamos un emprendedor en nuestros genes.

    No recuerdo a qué hora se perdió la sana costumbre del emprendimiento temprano. Hoy día, con el cuento ese de que “no quiero que mi hijo pase por las experiencias que yo tuve que pasar”, estamos castrándoles las oportunidades de reconocer cómo funcionan las cosas en la vida real.

    Me inquieta que muchos niños desperdician sus vacaciones hibernando. Pasan horas enteras metidos entre las cobijas dedicados al chat, a videojuegos, a ver el video del día del youtuber de moda y a muchas otras distracciones del “mundo moderno”.

    Un día cualquiera estos niños terminarán su etapa escolar y su paso por la universidad y, a pesar de un buen desempeño académico, sólo en ese momento saldrán a averiguar cómo es la vida en la práctica. Mientras ellos se ubican en la línea de partida, los emprendedores tempranos ya habrán iniciado la competencia.

    Sasha nos permite inferir por qué algunas regiones del mundo son más desarrolladas que otras. Es cuestión de mentalidad, y muchas veces la nuestra es de subdesarrollados.

    Justo cuando pensaba en cómo finalizar este artículo, una sobrina aparece con su cara de satisfacción: ¡al fín logró descargar Pokemon en su tablet!

    Mejor final, imposible: los emprendedores buscando oportunidades mientras nosotros cazamos pokemones.

    Hasta pronto.

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