• Emprender desde niños

    Hola a todos.

    ¿Saben quién es esta niña? Es Sasha Obama, hija del presidente de los Estados Unidos. Ella tiene 15 años y, al igual que muchos niños norteamericanos, buscó un empleo temporal en un restaurante para juntar dinero en sus vacaciones. Una niña que lo tiene todo, nos da ejemplo de humildad, de igualdad, y nos pone a pensar en el emprendedor que todos llevamos dentro.

    Situación similar ocurre todos los días en nuestros países latinoamericanos. La diferencia está en que los protagonistas lo deben hacer, en la mayoría de los casos, por necesidad.

    ¿A qué va mi cuento?

    Muchísimos de nosotros, los que pertenecemos a la clase media, en nuestra adolescencia también tuvimos experiencias de este tipo. Ellas nos llevaron a darle el verdadero valor al dinero.

    Aprendimos, por ejemplo, cuántas jornadas de trabajo costaban los zapatos que nuestros padres nos compraban para ir a estudiar, y el por qué era indispensable que ese par durara al menos lo que dura el año escolar.

    También aprendimos a perderle el miedo al mundo de los negocios. Asimilamos lo que es ganar y lo que es perder, y descubrimos que perder dinero para ganar experiencia no es del todo malo. Pero lo más importante, fue que corroboramos que todos llevamos un emprendedor en nuestros genes.

    No recuerdo a qué hora se perdió la sana costumbre del emprendimiento temprano. Hoy día, con el cuento ese de que “no quiero que mi hijo pase por las experiencias que yo tuve que pasar”, estamos castrándoles las oportunidades de reconocer cómo funcionan las cosas en la vida real.

    Me inquieta que muchos niños desperdician sus vacaciones hibernando. Pasan horas enteras metidos entre las cobijas dedicados al chat, a videojuegos, a ver el video del día del youtuber de moda y a muchas otras distracciones del “mundo moderno”.

    Un día cualquiera estos niños terminarán su etapa escolar y su paso por la universidad y, a pesar de un buen desempeño académico, sólo en ese momento saldrán a averiguar cómo es la vida en la práctica. Mientras ellos se ubican en la línea de partida, los emprendedores tempranos ya habrán iniciado la competencia.

    Sasha nos permite inferir por qué algunas regiones del mundo son más desarrolladas que otras. Es cuestión de mentalidad, y muchas veces la nuestra es de subdesarrollados.

    Justo cuando pensaba en cómo finalizar este artículo, una sobrina aparece con su cara de satisfacción: ¡al fín logró descargar Pokemon en su tablet!

    Mejor final, imposible: los emprendedores buscando oportunidades mientras nosotros cazamos pokemones.

    Hasta pronto.

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  • Perdí mi camiseta, pero Tony sobrevivió

    El pasado 15 de mayo se llevó a cabo la 2a. Canicross en el Desierto, en Sabrinsky (Cundinamarca). Al igual que el año anterior, hice las veces de “corredor escoba” en la prueba.

    Sobre el kilómetro 4 aproximadamente se encontraba Tony -ejemplar Golden Retriever, macho, 5 años- tirado al margen del camino, casi inconsciente, junto a su dueño quien me informó que su perro sufrió un golpe de calor.

    Su guía ya le había esparcido agua en su cabeza para intentar bajar la temperatura. Lo primero que se me ocurrió fue revisar que su corazoncito latiera, y lo hacía pero de una forma imperceptible. Revisé su respiración y una vez verifiqué que estaba vivo, vacié la bolsita de mi hidratación en sus genitales y en sus axilas. Unas caricias en su abdómen y palabras de aliento mencionando su nombre bastaron para que el animal abriera sus ojitos y diera signos de querer luchar por su vida. Vomitó y le giré la cabecita para evitar que broncoaspirara.

    Tomé el celular para reportar el incidente y, oh sorpresa, en el fondo de ese cañón no había señal. Ni modos: algo había que hacer.

    Con las ramas de unos chamizos y dos camisetas -la mía y la del propietario- improvisé una camilla, y procedimos al traslado del ejemplar.

    Ya para entonces algunos participantes del evento prefirieron abandonar la competencia y ayudarnos al traslado de Tony. Providencialmente, en medio de la nada, alguien encontró dos listones de madera que fueron muy útiles. Reemplazamos los chamizos por las maderas, le agregamos otra camiseta y así quedó más cómodo el canino.

    En algún momento regresó la señal al teléfono y logré comunicarme con mi familia para solicitar apoyo. Llegó el Dr. Sergio, veterinario de Pet Palace, a quien algún competidor alertó del incidente. Más adelante llegaron dos compañeros de Cruz Roja, mi hijo Carlos Iván y Nicolás -un instructor francés-, con quienes compartimos los fines de semana en Programa Social Canino.

    Llevamos a Tony hasta el carro de la Cruz Roja. Allí Diego, veterinario voluntario, junto con otro veterinario que apareció, revisaron los signos vitales, lo canalizaron y le hicieron los procedimientos adecuados. Una media hora después Tony se levantó por sus propios medios, temblando, pero mejorando. Prueba superada.

    ENSEÑANZAS

    Después de tanta aventura extrema me enteré que este ejemplar había experimentado un incidente previo similar. ¿Por qué su dueño lo puso a competir? Acá entra a jugar un papel importante la reponsabilidad. Yo debo proteger mi integridad y la de mi animal de compañía.

    Qué importante que estuvieran veterinarios en el certamen. Sergio de Pet Palace, Diego de Cruz Roja y el otro héroe que estuvo presente, fueron clave para que Tony mantuviera su vida.

    A los compañeros voluntarios de Cruz Roja Cundinamarca y Bogotá que nos dictaron el curso de Primeros Auxilios Caninos -incluído el módulo de camillaje-, mi mensaje de gratitud. Sinceramente olvidé tomar el pulso y tomar la cantidad de respiraciones por minuto… pero en medio del desierto de Sabrinsky, en la nada y sin recursos, hice todo lo que estuvo a mi alcance para proteger la vida de Tony. Y se logró. Perdí mi camiseta, pero Tony sobrevivió.

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