Expertos Latinos » 12/07/2017

Daily Archives: 12/07/2017

Por una mejor Colombia

(Imagen tomada de Postobon.com)

Tuve mi minuto de fama en estos recientes días. Leí que una señora tuvo inconvenientes para viajar en una reconocida aerolínea de bajo costo, y sólo gracias a la generosidad de los otros pasajeros -que hicieron una colecta para reunir el valor que tuvo que pagar por llevar una maleta de dimensiones superiores a las permitidas- logró hacer su vuelo.

VacaVivaColombia
Todo este lío no hubiera sido si la señora antes del embarque hubiera tomado la precaución de medir la maleta. Pero no. Los colombianos desafortunadamente crecimos con la mentalidad de que la “viveza criolla” es el factor que nos diferencia del resto de los habitantes del planeta.

“Pero es que la maleta sólo era cinco centímetros más grande”. Señora, cinco o cincuenta da igual: era más grande.

TamañoSiImporta

Miles de tweets enviados, algunos muchos ofensivos, fueron insultos contra mí y contra mi optimista argumento. Responderé sólo a tres mensajes que me hicieron llegar:

@rymendozap: “Hágase un viaje y nos cuenta cómo le fue”.

Pues sí, ya he viajado por esa aerolínea y muchas más veces de lo que ustedes creen. Es una muy buena opción cuando se viaja ligero de equipaje. Yo también tuve que pagar en el counter de Bucaramanga una vez que la maleta se excedió. Pero esa es la regla, y hay que cumplirla. La promesa de la aerolínea es viajar a precios bajos con muchas restricciones. Cada incumplimiento lo cobran. Por ejemplo, si usted no lleva el pasabordo impreso lo tiene que pagar. Lo anuncian con total claridad, y hasta con broma (en Viva Colombia el tamaño SÍ importa). Ya usted lo sabe, y toma las precauciones para viajar barato. En nuestros viajes, cuando llevamos mucho equipaje, nos hemos tomado la molestia de hacer cuentas y comparar, y sí, algunas veces ha resultado menos costoso viajar por las otras aerolíneas. Pero Usted es quien decide.

@luzmariavergara: “Esas maletas que exceden en “sólo 5 centímetros” como usted dice, son permitidas en la mayoría de los viajes como equipaje de mano”.

Usted tiene razón. Son permitidas en la mayoría de los viajes, mas no en las aerolíneas de bajo costo. Permítame decirle que en todas partes del mundo las aerolíneas low cost funcionan así. Pero le repito: usted decide qué tipo de vuelo y en qué aerolínea quiere viajar. Si quiere bajas tarifas, esas son las reglas.

EquipajeLowCost
Y muchos opinan que Viva Colombia les hizo lo mismo y que es una aerolínea incumplida, etc.

Yo no soy defensor de oficio de ellos, pero tengo que confesar un incumplimiento que aún me tiene sorprendido. Le sucedió a mi hijo. Viajaba a Lima a participar en la Maratón de esa ciudad. Compró un pasaje para un vuelo el día viernes a las 10 de la noche. Por razones propias de la aerolínea no cumplieron el vuelo y lo pospusieron para el sábado a las 7 de la mañana. Les ofrecieron alojamiento esa noche en Bogotá, transporte aeropuerto-hotel-aeropuerto y alimentación.

Y el plus: tiene un tiquete de cortesía de Viva Colombia ida y regreso para ser utilizado en cualquier ruta internacional que ellos atiendan. Ese plus nunca jamás me lo dio otra empresa aérea.

Después de estas respuestas, y antes de que parezca esto un publirreportaje, paso al tema grueso que quiero tratar.

ESTO ES LO QUE QUIERO DECIRLES

Esa “viveza criolla” de la que les hablaba, es la que nos tiene fregados. En este caso fue la maleta que se excedió en “cinco centímetros”, pero los ejemplos son muchísimo más.

Agachadito Es usual la llegada tarde a las citas, donde “me retrasé sólo cinco minutitos”.

Mi familia me mirará feo, pero es que hasta en una cita para partir una torta de cumpleaños han dicho “citemos a las seis para que lleguen a las siete”. Eso como que se volvió parte de nuestro folclor.

En unas vacaciones fuimos a un parque de diversiones donde pusieron un tubo en forma horizontal al lado de las registradoras de ingreso. Los niños que no sobrepasaran esa altura ingresaban gratis: ví muchos niños pasar agachaditos por la señal.

Miramos a todos lados y, si no está el policía, parqueamos tranquilos al frente de la señal que lo prohíbe. Ah, y fuera de eso nos enojamos y golpeamos a los señores disfrazados de cono si vienen a burlarse de nosotros por cometer esa infracción de tránsito.

Me avergüenzo cada vez que los periódicos ColadoTransmileniolocales publican cosas como que el Código de Policía permite que se amoneste a quien se cuele en Transmilenio o a quien pillen orinando en la calle. Por Dios, sí, eso pasa acá. Nos cuesta hacer filas, nos cuesta respetar el derecho de los demás.

El año pasado estuvimos en algún lugar. Esperábamos un bus urbano, y cuando llegó había mucha gente en el paradero. No muy ordenadamente la gente se subió por cualquiera de las tres puertas del bus. No extrañé en ese momento los buses de Transmilenio en hora pico: se llenó hasta las cachas. Algo me llamó la atención y fue que quienes no pudieron validar su pasaje por haber abordado por las puertas de salida, antes de bajarse lo hicieron.

Al ingresar a una mezquita debe hacerse descalzo. En los casilleros los fieles dejaban no solamente sus zapatos, sino sus mochilas y sus teléfonos. Sin ningún tipo de desconfianza. Me acordé que en mi Parroquia se prohibió dar vueltas de billetes de alta denominación desde que la ofrenda dominical empezó a ser saqueada por falsificadores de billetes.

En fín, ejemplos hay muchos y no terminaría de contar.

Hace unos días, en un vuelo a Medellín, tuve la oportunidad de conversar con mi vecino de asiento, quien resultó ser un paisa que lleva algunos buenos años radicado en Miami. Algo que me impactó de su charla fue la afirmación de que “tuvo que cambiar de chip para vivir el sueño americano”. Allá el más vivo no vive del bobo, sino que una estadía cómoda depende de su capacidad de respetar las normas y respetar a los demás. Así de simple.

Es a eso a lo que quiero llegar. Estoy convencido que parte de nuestro subdesarrollo está generado por esas pequeñas trampitas que cometemos. Esas reglitas que nos brincamos todo el tiempo, se van volviendo parte del paisaje y les aseguro que así no vamos a llegar muy lejos.

Si estamos supuestamente en un país nuevo, donde ya se empieza a respirar un ambiente de paz, donde hasta la publicidad nos invita a mirar el futuro con optimismo, qué tan bueno sería que empezáramos también a romper con esas mañas y comenzáramos a ser personas respetuosas de los demás.

Igual que en la historia del hombre que salvaba una estrella de mar, no podré cambiar a Colombia, pero si una sóla persona –Usted, amigo lector- me acompaña en la idea, ya seremos dos compatriotas menos “trampositos” trabajando con nuestro ejemplo por ese mejor país que queremos.

Y cierro con el pregón del comercial de bebidas de la empresa cuya foto tomé prestada al inicio: “Colombia, es el momento de tomarnos la vida con optimismo”.

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